Temas trascendentes expuestos por perfectos imbeciles

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Quién mató a María Fernanda?*

En días pasados, como sabrán todos los que habitamos la zona metropolitana de Guadalajara, falleció la joven María Fernanda a causa de un accidente en el cual participó una unidad del transporte público de la ciudad. Debido a este accidente, un sector de la población puso el grito en el cielo y se manifestó durante todo el fin de semana mediante el único medio en el que tienen los pantalones para hacerlo: las redes sociales. 

¿Por qué hasta la muerte de María Fernanda se dio tal movilización virtual por parte del resto de la población (reitero, de una parte de ella)? La única respuesta que encuentro, después de tantas y tantas muertes a causa de los camiones, es que el estrellarse contra una parada de camiones se trata de un accidente completamente atípico en la ciudad. ¿O acaso la vida de esta chica valía más que la de cualquier otra víctima y por eso las demás no alteraron la vida de los demás habitantes de la ciudad?

Ahora bien, ¿quién es el o los responsables de este y de todos los demás accidentes de este (y de otros) tipo? Veamos, pues, a los principales:

-Las personas que nos gobiernan: cuando yo empecé a andar en camiones el pasaje costaba 3 pesos y desde aquel entonces estos personajes han aprobado con cierta regularidad aumentos al precio de dicho transporte con la promesa (por parte de quienes manejan estas empresas) de que tanto el servicio como las unidades van a mejorar. desde aquel entonces ni el servicio, ni las unidades han mejorado, aunque los aumentos se siguen dando. El día de ayer el gobernador del estado anunció que el precio regresaba a 6 pesos (la tarifa anterior al último aumento), pero sólo en camiones de la zona metropolitana (ayer mismo escuchaba a un reportero de Puerto Vallarta denunciar que el servicio es peor y más caro allá que aquí) como única solución al problema.

-Las personas que manejan las compañías responsables del sistema de transporte público: sólo hay una persona que les importa a ellos: ellos mismos. Claro está que no les importa, por la nula inversión que hacen en el mantenimiento de su negocio, la seguridad de los usuarios del servicio y, por la relación entre las exigencias y las retribuciones que se le dan a los choferes de las unidades, la dignidad de sus empleados.

-Las personas que manejan las unidades: aunque es cierto que el dinero que les ingresa es bajísimo (y al cobrar por boleto vendido quieren ganarle al chofer que viene atrás o adelante de él) y que los tiempos que les dan para recorrer las rutas la mayoría de las veces es muy corto, el fin no debería justificar los medios. El manejar de manera imprudente y a exceso de velocidad, distrayéndose con cosas como el teléfono celular, el radio (en el que ponen música y el que usan para comunicarse entre unidades), comiendo y cobrando el pasaje (por decir algunos de los comunes) sólo puede significar un accidente en potencia.

-Las personas que usan el transporte público: si bien no son ellos quienes manejan las unidades, ni las empresas, ni mucho menos toman las decisiones gubernamentales, son los usuarios que exigen que las unidades estén limpias y en buenas condiciones los mismos que rayan los asientos y las ventanas, tiran basura en el pasillo y entre los asientos, y (por su uso o imprudencia) rompen los asientos y agarraderas. ¿De qué serviría renovar el parque vehicular si quién más beneficiado se vería con esta medida sería el primero en destruir ese beneficio? 

-Las personas que no usan el transporte público: si usted creía que iba a salir bien librado, se equivoca. ¿Cuántas veces ha ido manejando atrás de un camión cuando se detiene a levantar pasaje empieza a apretar el claxon de su auto? ¿Cuántas veces no le ha dado el paso a ese camión que habiéndose orillado para dejar o levantar pasaje sin entorpecer el tráfico quiere reincorporarse a la circulación para continuar con su ruta y terminarla a tiempo? ¿Cuántas veces ha rebasado a un camión de manera imprudente? ¿Cuántas veces, yendo en motocicleta o bicicleta ha circulado entre el camión y la banqueta, aun sabiendo que van a bajar personas por ahí? ¿Cuántas de las víctimas fueron por que ellos creían que sí alcanzaban a cruzar la calle y su imprudencia les costó la vida?

Todos somos parte del problema y por lo tanto todos deberíamos ser parte de la solución. Pero ¿cuál es esa solución? 

El día de hoy la Federación de Estudiantes Universitarios realizó una marcha desde diversos puntos de la ciudad hasta la Plaza de la Liberación. En mi opinión, el hecho de que esa gran masa de gente, tan llena y ausente de rostro a la vez, llamada pueblo se manifieste en las calles cuando no esté de acuerdo con la forma en que está siendo gobernado es una de las mejores maneras que tiene para ser escuchado, pero la FEU, como organismo político que es, se rige por intereses políticos y, por ejemplo, en esta marcha dentro de los manifestantes hubo acarreados. No del tipo “te doy 50 pesos para que vayas”, sino del tipo “si no vas pierdes tu trabajo”. Cabría aquí platearse qué tanto serviría ir a una manifestación que, lejos de buscar intereses ciudadanos, busca intereses propios.


En resumen, si quiere que la situación, no sólo del transporte, sino la triste situación (económica, política, de seguridad, etc.) que está viviendo la ciudad y el país en general cambié, haga los cambios que tenga que hacer en su persona para ser un mejor ciudadano y exija a sus autoridades que lo gobiernen de una manera responsable.

*Este es un texto escrito por este servidor suyo el 10 de marzo de este año, luego de la muerte de una chica a causa de un accidente de transporte público, pero dado que es una problemática que parece nunca va a ser solucionada y ya que en su momento no tuvo la difusión esperada, he decidido publicarlo de nuevo.

0 comentarios: