Temas trascendentes expuestos por perfectos imbeciles

martes, 30 de septiembre de 2014

Génesis

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena. Y después llegó, muchos, muchísimos años después Niépce a revolucionar lo que Dios hizo al capturar un instante (en aquel 1826 fue un instante de varias horas) de luz para la posteridad. Y la persona que completa a esta santísima trinidad es en realidad dos personas: los hermanos Lumière. Algunos argumentaran que Thomas Alva Edison (William Kennedy Dickson, dirán los más clavados en el tema.), pero lo que hicieron los hermanos franceses fue, no sólo mostrarnos en movimiento esos instantes de luz capturados, sino, mostrarle a varias personas simultáneamente esas grabaciones. Los Lumière hicieron fue, dicho de otro modo, crear el cine como lo conocemos hoy en día.

Paradójicamente aquella locomotora que se detenía en la estación fue el catalizador para que una aún más grande, una gigantesca, arrancara. 

Evidentemente hay muchas personas que hicieron una primera cosa en el cine y otras tantas que revolucionaron lo que ya había en el mundo del cine (Méliès es sin duda mi favorito de ese montón de personas.), pero ¿qué habría de revolucionarle alguien a la nada? ¿cómo darle un giro al lenguaje audiovisual si no existe la forma de hacer un producto en ésta disciplina del arte?


Normalmente escogería un tema con el cual me pudiera explayar más, pero al ser esto una bienvenida al blog de opinión Punto al final en general y a la sección de cine y televisión en particular, no podía escoger otro tema que no fuera precisamente eso, el inicio. 

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